lunes, 7 de septiembre de 2009

Pequeña Isla



En el cada día más grande mar iguazuense, apareció una isla vestida de negro, llena de serpientes, dragones, y pocos habitantes de ojos profundos y misteriosos, que parecen tragar la existencia del tiempo y lo que por él pase.


En los pasadizos no hay espacio para los que deciden ser del montón, y el aire respira sólo con aroma rebelde. Nada, absolutamente, es igual al resto del mar o a las otras islas.
Ésta salió a la superficie, como suelen salir todas las que a ella se parecen, traída con la fuerza inexplicable de uno de sus habitantes, a quien le urge proveer un espacio exclusivo para sus compañeros de ideas, soledad, y gritos en silencio.
Tiene entre sus caminos auras de ansiadas ideas dormidas en letras de melodías fuertes, que retumban en rostros serios, de mundos sin sistema y sin rectores, y cuelgan en remeras oscuras y gritan, para hacerse escuchar, desde brazaletes, pulseras, cinturones, y anillos de metal puntiagudo.
Ángeles, una española oriunda de Barcelona, llegó a Iguazú para apoderarse de las horas de muchos chicos que llegan a la Isla, allí además de ser bienvenidos, encuentran un lugar donde poder expresarse sin ser discriminados, un lugar donde solo pueden dejar libre la imaginación entre tantos accesorios raros.
La Voz de Cataratas se acercó al lugar para preguntar a Ángeles porque vino a Iguazú, y descubrió que llegó porque simplemente le gusta "viajar", y un día vino de visita y le gustó mucho Iguazú, "por eso volví y quise poner algo acá, para la gente joven, para los chivos diferentes, y aquí estoy", contó tranquila.


Además aprovechó para comentar que “muchos confunden el lugar como uno que es para gente extraña, que es violenta, y preguntan si los chicos que usan este tipo de ropa o indumentaria son violentos o se drogan. Lo cierto es que aquí como en muchas lugares del mundo hay una porción de jóvenes reprimidos, y el vestir de una o de otra manera no hace que los tilden de algo raro, cosa que no es así”. Esto hace a la falta de información y el conocimiento de ciertos chicos que elijen esta moda.
“Nosotros buscábamos naturaleza, las expectativas eran muchas, pero la gente no cuida la ciudad, hay mucha basura, y es tan pintoresca y tranquila. Deberíamos colaborar entre todos", sueña.
La Isla es un rinconcito ubicado sobre la calle Mariano Moreno, donde en Iguazú dejó de ser un lugar para pocos. La moda solamente es algo que los adolescentes les gusta en diferentes épocas, muy casual y original. Los jóvenes de nuestra ciudad no son iguales a los de otras partes del mundo, hasta podríamos decir que son únicos. “¿Qué la hace diferente de los demás?”; esta respuesta es bastante subjetiva ya que para cada uno de los chicos que la frecuenta su importancia radica en aspectos muy diversos. Con el correr de los años y el surgimiento de nuevas tendencias, hizo que a fines de los este tipo de tendencias haya dado un gran salto, impulsando La razón para elegir este lugar y no otro se basa en que los chicos ven allí un lugar muy de ellos, apartado de los estereotipos impuestos por la sociedad, un lugar alternativo, que inspira confianza y provee una Isla para cualquier joven que necesita de un espacio que puede considerar propio.